lunes , 18 diciembre 2017
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Benjamín Palma Garrido

UN GANCHO AL DESTINO

Quien quiera adentrarse en los secretos del boxeo, antes de aprender a golpear, debe saber pensar, defenderse, mover la cintura y desplazarse sigilosamente por el cuadrilátero. Eso es lo que cree Benjamín Neftalí Palma Garrido, deportista de 63 años de edad, quien hizo historia en el boxeo sanfernandino y ahora traspasa sus conocimientos a una treintena de alumnos en el Polideportivo Municipal.

Don Benjamín. ¿Cómo llegó a convertirse en boxeador?

Eso se lo debo a mi padre José Palma Rozas, quien destacó en el boxeo local, enfrentándose a los mejores púgiles que había en San Fernando en las décadas de 1940 y 1950, como eran Miguel Ángel Aguilera y Juan Ibarra. De niño vivía en la Población San Fernando y en casa mi padre siempre tenía guantes de boxeo, los que me puse por primera vez en el año 1970 para jugar con mis vecinos del barrio.

¿Qué pasó después?

En 1971, una vez construido el Gimnasio Municipal, el Concejo Local de Deportes organizó un Campeonato de Boxeo de Los Barrios, torneo en el que diversos sectores como la Población San Fernando, Neandro Schilling y Camino Real presentaban sus respectivos equipos. Esa vez salí vicecampeón en la categoría minimosca, lo que me motivó a tomar más en serio este deporte, participando en noviembre del mismo año, con 17 años de edad, en un campeonato amateur que se organizó en Santiago.

¿Cómo le fue en la capital?

Lamentablemente perdí con un talquino, pero mis ganas de boxear fueron más fuertes. En 1972 me enfrenté en el Campeonato Nacional Amateur con un púgil coyhaiquino, con quien perdí por puntos en un fallo injusto. Esas derrotas me dieron experiencia y empecé a destacarme, llegando a ser seleccionado nacional, sin embargo, no quise dedicarme al boxeo profesional y colgué los guantes en 1983. Posteriormente fui dirigente y secretario de la Asociación de Boxeo de San Fernando, realizando cursos de entrenador en los que tuve como instructores a boxeadores cubanos y estadounidenses.

¿Vivió una época dorada del boxeo nacional?

En esos años destacaba Martín Vargas, con quien nos topamos varias veces en los campeonatos nacionales, pero nunca nos tocó pelear, ya que él era de la categoría mosca (51 kilos) y yo era minimosca (48). Haberlo conocido fue un orgullo para mí, ya que tuvo muchos logros, llegando a pelear cuatro veces el título mundial. Martín es una leyenda deportiva que tenía una derecha letal, que si te pillaba mal parado te tiraba directo a la lona, sin embargo, le faltaba un poquito de técnica.

¿Cuál es a su juicio el mejor boxeador de la historia?

Sin lugar a dudas el mejor de todos los tiempos ha sido Muhammad Ali. Era un tipo brillante que sobre el ring tenía mucha movilidad, por lo que le pegaban muy poco. A eso se debe sumar su personalidad, única y extrovertida, que lo llevó incluso a negarse a ir a la guerra de Vietnam. También me gustaba mucho Sugar Ray Leonard, el primero en la historia del boxeo profesional que logró títulos mundiales en cinco categorías.

¿Qué es para usted el boxeo?

Es un deporte bastante completo, que quita el estrés y la ansiedad, sin embargo, mis alumnos tienen claro que acá no estamos formando matones, sino deportistas, ya que no quiero el día de mañana saber que uno de ellos está peleando en la plaza o en la calle. Como los entrenamientos son tan duros, los muchachos se van a sus casas y no les dan ganas de salir a la calle. El boxeo sirve para salir adelante y ganarle al destino, que para algunos no es muy alentador.

¿Dónde ejerce como entrenador de boxeo?

Dirijo la Academia Boxeo San Fernando, que funciona en el segundo nivel del Polideportivo Municipal, espacio facilitado por el Alcalde Luis Berwart que se ubica en calle Yumbel 484. Acá entrenamos de lunes a viernes desde las 19:00 hasta las 22:00 horas, recibiendo a niñas y niños desde 15 años hacia arriba. También pueden inscribirse adultos que quieran practicar el boxeo.

Don Benjamín. ¿Cómo ve el San Fernando de estos días?

La comuna se ha desarrollado mucho en los últimos años. El otro día conversaba con mi esposa y le decía vieja, antes teníamos solamente dos semáforos y ahora hay muchos, tenemos un mall, se está pavimentando la avenida Los Palacios, que es donde vivimos, y se está construyendo la piscina y remodelando el Parque Abel Bouchón. Eso debe hacernos sentirnos orgullosos de vivir en San Fernando, por lo que no debemos permitir que nadie nos ponga la mano encima.

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