jueves , 19 septiembre 2019
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Cristián Ormello Bustamante

UN JOVEN EN EL MUSEO

Por Emilio Benavides Terzolo

“Tenía 15 años cuando escuché cantar los pájaros por primera vez, fue una experiencia que me marcará por el resto de mi vida”, relata Cristián Andrés Ormello Bustamante, un amante de la historia y ejemplo de superación personal que ve pasar sus días como guía en la Casa Fundacional Museo Lircunlauta, antiguo inmueble patronal que data de mediados del siglo XVIII.

¿Cómo nació tu interés por la Historia?

La Historia es parte del saber, ya que sin Historia no hay memoria. La Historia es fundamental. Todo partió gracias a mis abuelos y tíos, quienes me hablaban mucho del San Fernando antiguo y me llevaban a recorrer sus calles y casas. Así partió mi fascinación por el pasado de la comuna, interés que se acrecentó cuando mis padres me regalaron un libro de Historia de Chile.

¿Qué tiene de particular el patrimonio de San Fernando?

En esta ciudad se respira la historia, algo que los sanfernandinos no saben valorar. Contamos con uno de los inmuebles más antiguos de Chile como la Casa Fundacional Lircunlauta, que tiene 309 años. Esta casa, que vio nacer y progresar a San Fernando con el paso del tiempo, existe desde antes que se creara la comuna que tiene 277 años de vida. Su nombre en mapudungún significa Entrada Hermosa.

¿Cómo llegaste a trabajar en la Casa Fundacional Museo Lircunlauta?

Hace un par de años conocí a la coordinadora del museo, Karen Fuentes, con quien iniciamos una linda a mistad. Un día me dijo que ya que me gustaba tanto la historia podría realizar una visita guiada. Ella propuso mi nombre al Alcalde Luis Berwart, quien estuvo de acuerdo y me entregó todo su respaldo para poder trabajar en un tema que me apasiona, algo de lo que estoy muy agradecido.

Me imagino que sabes mucho de la historia de la casa que alberga al museo.

En esta casa vivieron  muchas familias. Te puedo contar en forma cronológica que hasta 1810 la ocuparon los Jiménez Morales, o sea Juan Jiménez y Ana María Morales de Albornoz, quienes eran los dueños de esta casa y de la Hacienda Nircunlauta. Luego pasó a manos de don Francisco Echaurren Huidobro y su familia hasta 1888, siendo  conocida como la Hacienda Chaurrina.

Cristián. ¿Qué pasó después?

Después, la casa pasó a don Pedro Rojas Lisboa, viviendo acá su descendiente Eugenio Lyon Rojas hasta el año 1967. Posteriormente, se instaló la sede de Corporación de la Reforma Agraria, y del año 1971 a 1975 hubo dependencias de la Universidad Técnica del Estado, ocupándola entre 1975 y 1979 el DUOC, siendo un jardín infantil hasta 1981.

¿Qué hay de cierto que está casa estuvo a punto de ser demolida?

Tienes toda la razón. Eso ocurrió cuando se pretendía extender al poniente la avenida Manso de Velasco, sin embargo, gracias al Grupo Promuseo, que estaba compuesto por Pedro Marchant, Víctor León y Fernando González, entre otros, el año 1981 se evitó la inminente demolición y se logró que fuera declarada Monumento Nacional, pasando finalmente el inmueble a manos de la Municipalidad en 1983.

Te referías a tus abuelos. ¿Qué tan importantes han sido en tu vida?

Ellos han sido fundamentales en mi formación como persona, entregándome buenos valores. Mis abuelos paternos siempre han vivido en el sector de Las Ánimas, conocido anteriormente como el Barrio Matadero. En tanto, los padres de mi madre, viven en la Población 11 de Septiembre, que antes del régimen militar era conocida como Población 26 de Julio, nombre que recordaba el asalto al Cuartel Moncada realizado por Fidel Castro y sus seguidores en Santiago de Cuba en 1953.

Por lo que me cuentas, son dos barrios con una carga histórica muy importante.

Se trata de dos barrios con historia, partiendo por el Matadero, parte del casco histórico de San Fernando que quedaba al fondo de la calle Rancagua. Por su parte, la Población 11 de Septiembre partió siendo un campamento que marcaba el fin de la ciudad hacia el poniente y el comienzo de los  terrenos agrícolas.

Háblame de ti.

Nací en San Fernando el 24 de julio de 1996. Tengo 23 años de edad y soy hijo de Andrea Bustamante y Cristián Ormello, a quienes se suma un hermano menor que se llama Martín Ormello Bustamante y tiene 15 años.

¿Dónde estudiaste?

En el Liceo Neandro Schilling,  donde estuve en matemáticas e inglés en inclusión, ya que esos ramos me costaban un poco más. Sin embargo, siempre tuve facilidades en Historia, siendo el mateo del curso. De esos años tengo lindos recuerdos de los profesores Hernán Riveros y Gonzalo Órdenes, al igual que del profe de artes Pedro Marchant. Soy soltero, hasta el momento, y estudio Trabajo Social en el Instituto AIEP.

¿Es verdad que escuchaste con claridad por primera vez cuando tenías 15 años?

Tengo problemas auditivos. A los 3 años me vi afectado por el Síndrome Hemolítico Urémico, lo que me produjo una bacteria, para lo cual me recetaron un remedio que me provocó una severa disminución de la audición. Muchos pensaban que tenía autismo, pero en realidad el problema era que me costaba escuchar. En ese tiempo yo leía los labios para entender lo que me decían las personas.

¿Qué pasó después?

Empecé a usar audífonos a los 15 años. Fue algo que me cambió la vida. Lo primero que escuché fue el cantar los pájaros. Fue una cosa mágica, era como si estuvieran trinando al lado mío. Después, escuché el viento y la lluvia caer en los techos. Ahí me di cuenta que me había perdido de mucho al no poder oír.

Por último, Cristián. ¿Qué le dirías a los sanfernandinos?

Que amen a San Fernando, ya que es un lugar hermoso. Debemos sentirnos orgullosos de vivir aquí, una ciudad histórica.

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