jueves , 19 abril 2018
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Doctor Tocris, alegrando corazones

Por Emilio Benavides Terzolo

Hace más de 4000 años, en el Antiguo Imperio Chino, había unos templos de reunión para reír con el fin de equilibrar la salud. Se presume que ese es el origen de lo que actualmente se conoce como risoterapia, técnica psicoterapéutica que busca generar beneficios mentales y emocionales a través de la risa. De eso sabe el joven César Augusto Órdenes Fernández, quien vestido como el payaso “Doctor Tocris”, visita permanentemente el Hospital San Juan de Dios de San Fernando, entregando un momento de sana alegría a los pacientes, sean ellos grandes o chicos.

César. ¿Qué es la risoterapia?

Es una técnica psicoterapéutica que busca generar beneficios mentales y emocionales por intermedio de la risa. El objetivo es que los pacientes se sientan más positivos y optimistas. Aclaro que no cura por sí misma las enfermedades, sin embargo, sus beneficios psicológicos han sido probados en numerosas ocasiones. Yo mezclo la risoterapia con la globoflexia, algo que encanta a los niños, sobre todo a aquellos que no lo están pasando bien y se encuentran hospitalizados.

¿De dónde viene el nombre Doctor Tocris?

Tiene relación con el hospital, debido a que a menudo la gente se acuerda de Dios en el momento del dolor. Tocris es Cristo al revés, ya que la esperanza es la última que se pierde. Cristo ha sido todo en mi vida. Él me ha ayudado mucho. Integro la Corporación Alianza Cristiana y Misionera, donde estoy encargado del área infantil en el Valle Central, abarcando desde San Fernando hasta Concepción.

¿En quién te inspiraste para crear al Doctor Tocris?

En la película de Robin Williams que da conocer la vida del Dr. Hunter “Patch” Adams, pero la que más me marco fue “El Señor Doctor” de Mario Moreno Cantinflas. Me llamó mucho la atención que él jugara con los niños y las abuelitas, en un personaje inolvidable que generaba una simbiosis perfecta entre el médico y el humor, por lo que quise hacer algo similar.

¿Te hubiese gustado ser médico en la vida real?

Eso es algo que nunca me he preguntado, ya que mis intereses van más por el lado social. En especial me atraen la psicología y la psicopedagogía.

¿Qué nos puedes contar de tus orígenes?

Tuve una bonita infancia en la Población 18 de Septiembre. La Enseñanza Básica la hice en la Escuela Hogar María Luis Bouchón, desde donde me fui al Liceo Neandro Schilling, completando la media en el Complejo Educacional Eduardo Freire. Sin embargo, la muerte de mi padre, cuando tenía 18 años, me marcó mucho y no me permitió seguir estudiando, ya que me tuve que incorporar joven al mundo del trabajo.

¿Qué hiciste después?

Trabajé en múltiples cosas, a la par que me dediqué a la música tocando batería en un grupo musical en el que cultivábamos el rock y el pop. También me formé como autodidacta en el teatro y en la animación de eventos.

¿A qué otra cosa te dedicas en la actualidad?

Las visitas al hospital son voluntarias, sin embargo, además hago charlas de risoterapia que son remuneradas, yendo a diversos hospitales, cesfam y municipios. Además, trabajé con la Biblioteca Municipal fomentando la lectura.

¿Qué otra cosa te gustaría hacer ahora?

Me gustaría especializarme más en risoterapia y tengo planeado  viajar a fin de mes a Ecuador, donde permaneceré por un tiempo visitando algunos hospitales.

¿Cuál es la mayor recompensa que te da la práctica de la risoterapia?

Sin duda la risa de los niños. Con eso me doy por pagado con creces.

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