jueves , 21 junio 2018
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Jorge Salazar Urzúa

FRUTA, FÚTBOL Y MUCHO MÁS

La vida de Jorge Antonio Salazar Urzúa transcurre entre la producción de frutas de exportación y su pasión por el deporte. Hace más de 25 años, el 1 de enero de 1990, este Ingeniero en Alimentos de la Universidad de Chile llegó a radicarse junto a su familia en nuestra comuna. “Vine para quedarme. Soy de San Fernando y no me considero un afuerino”, señala con claridad el actual presidente de Colchagua Club de Deportes y gerente general de la planta de Placilla de la compañía Greenvic, quien trabaja con ahínco para que el equipo de la herradura ascienda a Primera B, sin dejar de poner sus ojos en la Primera División.

Por Emilio Benavides Terzolo

¿Cuéntenos algo de sus orígenes?

Provengo de una familia numerosa. Pasé mi infancia y juventud en el tradicional barrio santiaguino de “Pila El Ganso”, en plena Alameda con General Velásquez. Éramos once hermanos. Mi padre Héctor Salazar era obrero del calzado, y mi madre, María Inés Urzúa, a quien tengo la dicha de tener con vida a sus 92 años. Siempre fue una esforzada dueña de casa que luchó por dar la mejor vida posible a sus hijos.

¿Cómo era el barrio Pila del Ganso?

Era un barrio popular con mucha gente de esfuerzo y de trabajo en una época que era un orgullo ser un empleado público. La mayoría de los vecinos eran obreros especializados. En el sector vivían muchos funcionarios de Ferrocarriles del Estado, a quienes la empresa les construyó sus casas en la calle Bernardo del Mercado.

¿Qué nos puede decir de su niñez?

Tuve una niñez y juventud muy sana en la que jugábamos al trompo y elevábamos volantines. Lo que más nos gustaba cuando niños era recorrer Santiago a bordo de la locomoción colectiva que pasaba por el barrio. Había muchos recorridos que nos llevaban a diversos puntos de la ciudad, como las líneas “Pila El Ganso”, “Pila Cementerio”, “Pila Recoleta”, la “Pila Ñuñoa”, entre otras. También íbamos mucho a la Quinta Normal que quedaba cerca del barrio. Allí había un trencito que recorría el parque, y como nosotros no teníamos dinero para el boleto, le poníamos piedras a la vía y cuando el tren se detenía, nos subíamos escondidos del conductor.

¿Dónde realizó sus estudios?

Soy hijo de la Educación Pública. Mis estudios básicos los hice en la Escuela Superior de Hombres Nº 50, que estaba ubicada en Alameda con Amengual, al frente de la Teletón. De ahí pasé al Liceo 9 que quedaba en Catedral 4681, en pleno barrio Quinta Normal. El nivel académico en esos colegios era muy bueno. De mi promoción se fueron tres compañeros a Medicina, otros nos fuimos a Ingeniería en la Universidad  de Chile y otros a la entonces Universidad Técnica.

¿Cómo fue su formación?

Estudié becado por la Junta de Auxilio Escolar y Becas, tanto en el liceo como en la Universidad de Chile, donde cursé la carrera de Ingeniería en Alimentos. Nos entregaban un dinero mensual que nos servía para mantenernos. No pagábamos  nada y la única condición era tener un buen promedio de notas.

¿Qué nos puede contar de su familia?

Con mi esposa Leticia Vásquez, quien es profesora y estudió al igual que yo en la Universidad de Chile, tenemos cinco hijos, de los cuales tres nacieron en San Fernando y los otros dos vienen de Santiago. Tenemos una muy linda familia y en casa vivimos junto a mi madre.

Háblenos un poco de su profesión.

Con mis compañeros vivimos los años del desarrollo de la industria frutícola y cuando terminamos la carrera, éramos buscados por las diferentes compañías. En esa época, entre 1979 y 1981, llegaron muchas empresas, por lo que trabajábamos un tiempo en una para irnos a otra que nos ofrecía mejores condiciones. Era muy fácil encontrar trabajo en una época en la que Chile era un país emergente, que crecía en todas las áreas de exportaciones de fruta fresca, carnes y salmones. Básicamente he trabajado en dos grandes compañías como la Frutera del Pacífico (FRUPAC), donde estuve por ocho años, para cambiarme después al holding propietario de Greenvic, empresa que se ha especializado en la producción y exportación de fruta orgánica y productos derivados de ella. A la zona llegué como gerente de producción en el año 1990, con la finalidad de crear una cartera de clientes.

¿Cuéntenos algo sobre Greenvic?

Fuimos exitosos al ser pineros en la producción de la uva de mesa red globe, al igual que con las manzanas fuji. Soy gerente zonal de esta compañía que exporta casi ocho millones de cajas de fruta fresca y además, he tenido la suerte que me consideren y contar con un puesto en el directorio. He participado en otros proyectos que son muy atractivos, como formar la zona sur con la planta de Los Ángeles, contar con una línea agroindustrial donde producimos jugos y puré orgánico, y abrir una planta en el Perú, donde fuimos los pioneros en producir uvas orgánicas.

 ¿Cómo se vinculó a la dirigencia deportiva?

Mi padre Héctor Salazar era muy hincha del fútbol. De él heredamos el gusto por la UC. Cuando la católica estaba en segunda división la íbamos a ver mucho, ya que jugaba de local en el estadio de la Universidad Técnica, que quedaba en Ecuador con General Velásquez, muy cera de nuestra casa. Cuando llegué a San Fernando iba todos los domingos a ver al Colchagua, ya que era la única entretención que teníamos los afuerinos para integrarnos a la comunidad local. Me empecé a meter en el Club donde conocí a don Néstor Ruiseñor, quien me ofreció el cargo de tesorero, donde comenzamos a ponerle la impronta del orden administrativo.

¿Qué papel jugo don Néstor?

Don Néstor quiso entregarle el cargo de presidente a alguien que le brindara confianza y ese fui yo. Tome el club cuando estaba en la tercera división, que era netamente amateur y ahora estamos en segunda, que es profesional y depende de la ANFP, contando con árbitros profesionales, participando además del protocolo de la Conmebol que es mucho más riguroso.

¿Cómo está Colchagua Club de Deportes?

Es un club muy moderno debido a que es una sociedad anónima, además es muy dinámico, nos movilizamos desde Vallenar hasta Angol para jugar, llevando el sello de San Fernando. Lo chilenos ubican a San Fernando por Colchagua. El año pasado terminamos quintos y este año vamos a dar la pelea para subir a la primera B. Ahora el plantel está en Paredones haciendo su pretemporada. Además contamos con preparador físico, kinesiólogo y traumatólogo, teniendo además una serie formativa de cadetes después de 18 años.

¿Cuántos jugadores hay en cadetes?

Contamos con 120 niños, de entre 14 y 19 años, quienes están haciendo su pretemporada en el regimiento de la ciudad. Ya subimos a cinco futbolistas al primer equipo y que jueguen va a depender exclusivamente de ellos. Eso es algo que me pone orgulloso, ya que nuestra juventud no debe viajar a otras ciudades a mendigar un puesto en algún club.

¿Cómo ha sido el apoyo de la Municipalidad de San Fernando?

Es fundamental que en este proyecto social nos embarquemos con el municipio. Hemos tenido apoyo del Alcalde Luis Berwart y creemos que en conjunto haremos un lindo proyecto social y deportivo. Sin el respaldo de las autoridades esto es impracticable, ya que el gasto en ropa deportiva, alimentación, traslados y hotelería es muy importante.

¿Alguna primicia para la hinchada?

El club logró concretar un proyecto de antigua data que era contar con un bus. En noviembre del año pasado llegó un Mercedes Benz 2018 con todas las comodidades y que pintamos con los colores del Colchagua. El bus transporta 36 pasajeros cómodamente sentados, con aire acondicionado, baño y calefacción.

¿Otra noticia?

Informo a la comunidad sanfernandina y a los amantes de Colchagua Club de Deportes que el 8 de marzo realizaremos la tradicional “Noche Huasa”, en la que contaremos como invitado oficial al primer equipo de la Universidad Católica que marcha puntero en la Primera División y que vendrá con todos sus titulares. Están todos invitados para ese día jueves a las 19:30 horas. La gente de San Fernando tiene que apoyar a su equipo y las entradas saldrán a la venta quince días antes.

¿Qué significa para usted San Fernando?

Soy un tremendo agradecido de esta ciudad, ya que me ha hecho crecer como persona y como profesional. A San Fernando le debo mucho, sobre todo la formación de mis hijos. Estoy dispuesto a retribuirle a la ciudad entregándole cosas concretas y en eso estoy. Con el municipio tenemos muy buena relación y estamos trabajando en la cancha número uno del Estadio Municipal para dejarla de primer nivel.

                                                                                  Fotos: Emilio Benavides Terzolo

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