viernes , 24 septiembre 2021
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Héctor Flores Donoso

Héctor Flores Donoso: “Cuando estoy lejos de San Fernando, lo único que quiero es volver”

A sus 80 años de edad, este poeta, profesor y militante comunista recuerda como si fuera ayer su infancia en nuestra comuna, aquel pueblo de pocos automóviles y muchas carretas tiradas por bueyes. “San Fernando está dejando de ser algo familiar, tiene cuotas de olvido, pero importantes horizontes de progreso”, señala este hombre casado con la profesora María Teresa Peñaloza, y padre de seis hijos, cinco mujeres y un varón.

Don Héctor. ¿Qué nos puede contar de su niñez?

Viví toda mi infancia en la calle Negrete, a finales de la Segunda Guerra Mundial, años duros en los que había mucha pobreza y los chiquillos andábamos a “pata pelá”.  En esa época, la mayoría de los niños estudiaban solamente la primaria y de ahí se incorporaban al mundo del trabajo.

¿Una infancia difícil para muchos?

Claro, en ese tiempo la gente entraba muy joven a la vida laboral y el niño proletario le empezaba a tomar amor a las chauchitas que ganaba. Muchos empezaban de pequeños a trabajar como ayudante en los talleres mecánicos, en el campo o en la construcción.

¿Cómo era el San Fernando de entonces?

En mi niñez, la comuna era eminentemente rural, se veía transitar mucho a la gente en carretas con bueyes, principalmente en la avenida Manso de Velasco, que se llamaba Junín. En invierno se generaban unos barriales enormes y en verano una terrible polvareda. Yo vivía en el Barrio Hospital, en plena calle Negrete, transito obligado para ir al Cementerio y al Hospital, en tanto, la última calle hacia el ponente era Juan Jiménez, desde donde comenzaban los potreros.

¿Dónde realizó sus estudios? 

Estudié en la Escuela 1 e hice mis humanidades en el Liceo Neandro Schilling. Después me trasladé a Curicó para ingresar a la Escuela Normal, donde me titulé de profesor de educación primaria en octubre del año 1956. Luego comencé una extensa carrera como docente que me llevó a trabajar en diversos establecimientos como la Escuela de Polonia, la desaparecida Escuela 8, que estaba a los pies de la Estación de Ferrocarriles, la Escuela Hogar, y el propio Liceo Neandro Schilling.

Don Héctor. ¿Cómo y por qué se hizo comunista?

Soy comunista desde pequeño, me amamanté con leche colorada, ya que mi padre era comunista. A mí, el comunismo me lo enseñó la vida, sus injusticias, y no Carlos Marx. Fue determinante ser testigo de la pobreza y ver la diferencia entre los que arañaban para poder llevar el pan a su casa y los que tenían y les sobraba. El pensar distinto me llevó en dictadura a estar preso en las cárceles de San Fernando y de Rancagua.

¿Cuándo comenzó su amor por la escritura?

Empecé a escribir siendo un niño y con mayor fuerza cuando viví el primer amor, una niña que estudiaba en el liceo y que cada día la veía pasar frente al boliche de mi madre. Además, fui uno de los fundadores del Centro Cultural Pablo Neruda, donde he cultivado el verso y la narrativa. En el último tiempo estoy trabajando en mis memorias, que llevarán por título de “Arriando Sueños”.

¿Cómo ve a San Fernando?

La comuna ha tenido un innegable progreso, pero falta que lleguen más industrias que le darían otro vuelo, lo mismo que sucedería si se pone en funcionamiento el Paso Las Damas. Sin embargo, cuando estoy lejos de San Fernando, lo único que quiero es volver.

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