viernes , 24 septiembre 2021
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Mónica Dolarea

“EL BAÚL”, UN MUNDO POR DESCUBRIR

A Mónica Dolarea, sanfernandina de toda una vida, siempre le había gustado la decoración, sin embargo, nunca imaginó que terminaría por dedicarse profesionalmente a ella. El olfato, la intuición y el buen gusto, deben ser a su juicio las reglas básicas de todo decorador de interiores que se precie de tal. Ese ha sido el sello que ha impreso en su tienda “El Baúl”, donde se puede encontrar de todo, desde una aguja, hasta muebles exóticos provenientes del oriente y antiguos cuadros pintados al óleo.

Señora Mónica. ¿Cómo se involucró en el mundo del diseño y de la decoración de interiores?

De pequeña ayudaba a mi madre en los quehaceres de la casa y me entretenía cambiando los muebles de ubicación. De mayor, esto se transformó en un hobby, y mis amigas empezaron a pedirme ayuda para decorar sus casas.

¿Qué nos puede contar de su infancia?

Tuve una infancia muy feliz, nací y crecí en San Fernando. Estudié en las Carmelitas, la Escuela 2, el Colegio Inglés, la Inmaculada Concepción y en Primero Medio me fui al Liceo de Niñas. Nací del matrimonio conformado por Isidro Ernesto Dolarea Olivares y de Teresa de Jesús Villegas Cerón, siendo cinco los hermanos, dos mujeres y tres hombres.

¿Cómo eras sus padres?

Mi padre era una persona muy sobreprotectora con sus hijos, un hombre muy trabajador que se dedicó a la crianza de chanchos finos y al rubro de la construcción. En tanto, mi madre, a quien tengo la fortuna de tener con vida, era más permisiva y nos dejaba salir más.

Usted vivió la juventud a mediados de la década de 1970. ¿Qué recuerda de esa época?

En esa época viajábamos a Santiago de vacaciones que era la gran ciudad. En San Fernando, en tanto, no teníamos muchas entretenciones, siendo “Los Troncos” la primera discoteca que hubo en la ciudad. Éramos más de malones, fiestas que hacíamos en nuestras casas.

¿Qué hizo después?

Cuando salí del colegio el año 1977, me trasladé a vivir a Santiago y me puse a trabajar por 18 años en el banco BIHF, para lo cual estudié secretariado en comercio exterior. No era muy buena para el estudio, sin embargo, me gustó trabajar desde chica, fui busquilla de pequeña, y yo misma me pagaba mis cosas. Formé familia con un santiaguino, con quien tuve dos hermosos hijos.

¿Por qué regresó a San Fernando?

La tranquilidad que se vive y se respira en esta comuna es envidiable. Eso me hizo regresar. Venía con la mente de instalarme con un bazar con miles de cosas de casa y decoración. Gracias a Dios, en los años que llevo en esto, me he hecho de una buena clientela.

¿Cómo se define como decoradora?

En general soy más clásica y más conservadora en cuanto a la decoración. No me gusta marcar mi sello en las casas que decoro, sino que tiene que ser de acuerdo al perfil del cliente.

¿Por qué cree que mucha gente ha optado por venirse a vivir a San Fernando?

La gente se viene a San Fernando por su buena calidad de vida. Tenemos que aprender a querer lo que tenemos. La comuna ha crecido mucho, ya tenemos tacos, lo que nunca hubo, sin embargo, aún tenemos alma de pueblo.

El Baúl: Avenida Bernardo O’Higgins 0280.

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